viernes, abril 14, 2006

Nostalgia y ensueño


Te veo entrar por mi ventana
ráfaga inquieta, amiga nostalgia.
Besas mi rostro suavemente
y te posas dulce en mi memoria.

Cierro mis ojos y me sumerjo contigo
en lo más íntimo de mis anhelos.
Tu esencia libera espontánea
su imagen fresca que aún todo lo abarca.

Aquella imagen altiva
que me consume la piel por tocarlo,
que me corroe la boca
por alcanzar sus besos de fuego.

He de abrir las puertas al ensueño,
para que la seduzca intensamente,
y me plasme junto a él cual obra de arte,
enredados el uno con el otro eternamente.

jueves, abril 13, 2006

Mi pasión destellante


Arribas como soplo de viento
agitando mi mar en calma,
te acercas y mi piel te percibe como tormenta de fuego
que me carcome en deseo,
torbellino que atrae todas mis ansias
y las consume en llamas eternas.
Te posas en mi cielo
como vibrante noche de cometas,
lloviendo calor de miradas y besos.
Me ahogas en pasión destellante,
en caricias intensas de luna llena,
me llevas de paseo por tu infierno de lujuria
y allí me transformas en tu reina.
Luego somos esclavos y verdugos
en un juego seductor de poder.
Que se abra el cielo,
liberando el canto de los ángeles,
cuyo eco nos haga brotar alas
que nos eleven donde sus ojos
se hagan testigos de nuestra visita a la gloria,
para aniquilar la inocencia
entre sábanas de piel y sudor.

martes, abril 11, 2006

Sin ti, yo me pierdo


Roto el corazón, agónico suspiro,
desangra ilusiones, extingue el respiro.

Desborda en lamentos cargados de llanto;
me besa tu ausencia, perezco en su manto.

Te aleja mi mente en inútil intento,
tu imagen me ahoga, me roba el aliento.

Y esta agonía cegada en dolores
me arranca esperanzas de tiempos mejores.

Extirpa la magia, te muerde el recuerdo
Y grita incansable “¡Sin ti, yo me pierdo!”

Cruel abismo



Temo hallarme nuevamente
sumergida en el abismo,
y es parece, ciertamente,
lo que ocurre ahora mismo.

Las tinieblas me reducen,
me hacen débil, vulnerable,
y en las sombras me conduce
una angustia inalterable.

Me hago presa de la histeria
y me enredo en la locura;
son las dagas de miseria
que me atacan sin mesura.

Y con furia me atraviesan,
desangrándome hasta el alma,
los temores que me apresan
hoy me arrancan toda calma.

Y me veo cercenada,
destilando mis entrañas,
voy sangrienta y descarnada
sobre tierras ahora extrañas.

Este valle de lamentos
me libera en alaridos,
de dolores y tormentos
y de llantos contenidos.

Y me roba la existencia
de futuras ilusiones,
me corrompe la apetencia
de entregar mis sensaciones.