martes, septiembre 23, 2008

Ya no queda nada...

¡Oh, noche desolada,
cuyo regazo anida el sollozo,
cuyo susurro desborda el lamento,
hoy me ahoga tu silencio
y muerde mi alma en quebranto.

Con velos sangrantes desespero en tu partida
y se devela otro fracaso,
que se mofa cruel de mis carencias,
esclava del infortunio,
mariposa tardía,
que enredada en su capullo
se somete al desconsuelo,
cruel verdugo que la oprime y corroe sin tregua.

Así está mi alma.
Su aposento en ruinas
mece angustias y desdichas,
y golpea mis sueños
con ecos demenciales, celebrando mi agonía
pues ya no queda nada!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez que leo tus palabras siento que la admiracion hacia ti es mucho mayor.
Como siempre te felicito por tu talento del cual espero seguir disfrutando por mucho tiempo ;)

Saludos.

Anónimo dijo...

mmm... es como mescla de muchos poemas anteriores este.. pero aqui hablas de lo que te pasa...

entonces me pregunto... por que no queda nada?